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Acabas de entrar al blog de una persona que quiere tener un cuerpo y mente sanos, pero que odia el pollo a la plancha (es demasiado aburrido). En mi búsqueda por una alimentación saludable y una barriga contenta, he aprendido muchísimas cosas. Te las cuento en 2 secciones que te invito a explorar si te identificas conmigo:

  • Aprendamos a comer… ¡Con coco!: Hay 2 cosas que necesitas tener para aprender a comer de una vez: conocimiento y equilibrio emocional. Sin conocimiento de nutrición, nunca sabrás alimentarte bien. Dejémonos de dietas, aprendamos a comer y perder grasa de una forma coherente. Por otro lado, están las emociones. ¿comes cuando estás triste? ¿o aburrid@? A veces sabemos que un alimento es muy poco saludable, pero nos lo comemos igual porque no gestionamos bien nuestras emociones. En mi caso, tengo mucho conocimiento pero soy una desequilibrada de la vida. Hay mucho que aprender.
  • ¡Cocina!: Pues eso. ¡Que cocines! No, en serio. La comida y la cocina son algo que me apasionan. Y no quiero que llevar una vida sana suponga dejar de lado estos divinos placeres 🙂 Por ello, aquí publico las recetas que me permiten disfrutar de comer bien mientras me cuido. Encontrarás recetas de todo tipo: algunas te llevarán menos de 10 minutos -porque no siempre hay tiempo ni ganas de cocinar-, y otras algo más elaboradas. Saber cocinar es fundamental para lograr un cuerpo saludable. No tienes que ser un experto, cocinar lo básico es realmente fácil como podrás comprobar. Si tu alimentación se basa en comida a domicilio, platos preparados del supermercado o productos ultraprocesados, tu salud corre un gran peligro. Así que ya sabes, ¡anímate a cocinar! Es por tu bien…

Déjame contarte 2 secretos:

  1. Comer sano no es aburrido: ¡El aburrido eres tú! Reconozco que conlleva un poco más de imaginación, pero te aseguro que con ingredientes saludables, se pueden conseguir platos de primera. Si no me crees, échale un ojo a las recetas del blog o a mi cuenta de Instagram 
  2. Comer sano te hará feliz. En serio, es la repera. La primera vez que me quité todas esas porquerías que comía, noté unos cambios increíbles en mi cuerpo: mi energía y mi ánimo aumentaron x100. Mi tripa empezó a menguar ¡bieen!. Y ya no tenía ganas de dormir todo el rato, más bien me apetecía moverme y estar activa. Además, mejoré mi autoestima al saber que estaba haciendo algo bueno por mí misma.

Has llegado a este blog por un motivo. ¡No dejes que sea en vano! Aprende, prueba alguna receta, diviértete o comparte conmigo tus penas y alegrías. Siempre con honestidad, filosofía y humor. ¡Adelante!