Respóndeme a una pregunta:

¿Has intentado ser saludable con el objetivo de sentirte mejor, pero has acabado obteniendo justo lo contrario? (frustración, estrés, ansiedad, malos resultados…)

Esto es lo que yo llamo perder el ‘coco’ en el camino de la vida sana. Y es justo lo que pretendo evitar. En este artículo te explicaré los 5 esenciales que deberías tener en cuenta para evitarlo. 

1. UNA MENTALIDAD ADECUADA

El concepto de contexto se refiere tu entorno y tus circunstancias y características personales.

Cuando hablamos de seguir un estilo de vida saludable, es importante que entiendas que tu forma de hacerlo tiene que ser distinta a la de los demás, porque todos partimos de contextos diferentes.

Lo que quiero que veas es que lo que es “bueno” para otros no tiene porqué serlo para ti. Y, por otro lado, nunca cometas el error de comparar tus resultados con los de otras personas. Recuerda que partís de genéticas y contextos diferentes.

Cada vez que leas cualquier tipo de información en internet o las redes sociales, pregúntate: ¿esto será aplicable a mi contexto? Porque créeme: muchas veces, no lo es. Y esto puede hacer que te frustres innecesariamente o pierdas tu tiempo siguiendo recomendaciones que no son adecuadas para ti.

5. DISFRUTA, CUYONS.

No vas a vivir para siempre, ¿por qué elegir torturarte con un estilo de vida que no te gusta?

Hay mil maneras de llevar un estilo de vida saludable, y tú tienes que encontrar la tuya. Te llevará un tiempo a base de prueba y error, pero cuando lo consigas, te saldrá de forma tan natural que ni te darás cuenta de que estás siguiendo unos hábitos “saludables”. Simplemente es tu forma de vida.

No vas a vivir para siempre, ¿por qué elegir torturarte con un estilo de vida que no te gusta?

Hay mil maneras de llevar un estilo de vida saludable, y tú tienes que encontrar la tuya. Te llevará un tiempo a base de prueba y error, pero cuando lo consigas, te saldrá de forma tan natural que ni te darás cuenta de que estás siguiendo unos hábitos “saludables”. Simplemente es tu forma de vida.

Olvídate de dietas estrictas o rutinas de entrenamiento aburridas. Como digo siempre: ser saludable no es llevar unos hábitos que ni de coña harías para siempre. Todo lo contrario, te tienen que dar satisfacción. Tienes que disfrutarlos. Si no, no tendría ningún sentido.

Al contrario de lo que muchos piensan, no logran ser saludables las personas que tienen más fuerza de voluntad, sino las que directamente no tienen que usarla.

Para llevar un estilo de vida saludable no hay que tener fuerza de voluntad. Hay que elegir libremente un estilo de vida que nos haga felices. 

Permíteme un último consejo…

Aunque ya sabes que necesitarás cambiar tu estilo de vida, eso no significa que tengas que renunciar a las cosas que te gustan para siempre.

La gente se piensa que cuando los nutricionistas hablamos de “cambiar tu estilo de vida para siempre” significa que no podrás comer un trozo de pizza nunca más. En absoluto.

Primero: eres libre de hacer lo que te dé la gana. El “no puedo comer esto” no existe (eso se lo dejamos a la gente que se pone a dieta por 2 semanas ;P). En todo caso, si tienes la mentalidad adecuada, elegirás libremente -sin sentirte obligada en ningún momento- otros alimentos más nutritivos antes que la pizza en la gran mayoría de ocasiones.

Segundo: cualquier alimento tiene lugar en un estilo de vida saludable (sea pizza, helado, o lo que sea). Pero obviamente será lo que comas la menor parte del tiempo.

Es importante que cuando elijas no comer un trozo de pizza no lo sientas como una restricción, sino que lo hagas porque realmente prefieres otra cosa más acorde con tus prioridades. Igual de importante es que cuando decidas comer pizza, lo disfrutes de verdad sin pensar en calorías ni macronutrientes 😉

¡EJERCICIO PRÁCTICO!: ESCRIBE EN LOS COMENTARIOS QUÉ “ESENCIAL” CREES QUE NO ESTÁS APLICANDO, Y QUÉ COSAS PODRÍAS HACER PARA MEJORARLO. ¡TE LEO ABAJO!

Ponemos demasiada atención a lo que comemos o el ejercicio que hacemos, pero nadie repara en la importancia de lo que pensamos. No puedes cambiar por fuera sin cambiar primero por dentro.

Aunque no seas consciente de ello, tu forma de pensar y ver el mundo determinan en gran medida tus posibilidades de éxito a la hora de afrontar un cambio de hábitos.

En este artículo te lo explico detalladamente. No dejes de leerlo, porque realmente marca la diferencia.

2. FLEXIBILIDAD

La flexibilidad es un ejemplo de mentalidad adecuada.

Si eres de las personas que por comer un helado ya das el día por perdido y te dices a ti misma “mañana vuelvo a empezar” mientras te ventilas una bolsa de patatas fritas “porque total, hoy ya no va a haber progreso”, estás siendo víctima de la mentalidad “blanco o negro”, también conocida como “todo o nada”. Es una forma de pensar muy rígida, típica de personas muy perfeccionistas (¿ves cómo la mentalidad importa?).

Esta mentalidad es muy peligrosa: es fuente de estrés y ansiedad, y suele ser el inicio de una mala relación con la comida como mínimo. Ya que en el peor de los casos, puede desembocar en trastorno de la conducta alimentaria.

Las personas con mentalidad blanco o negro tienen la creencia de que si no se hacen las cosas al pie de la letra, no va a haber resultados. Lo cual es totalmente falso. Por eso -para no perder el ‘coco’- es mucho más saludable tener una mentalidad flexible: aceptar que no siempre puedes hacer todo como marca tu plan, pero aún así te adaptas y haces lo que puedes con lo que tienes.

Ser flexible es ser consciente de que no hace falta hacer las cosas 100% perfectas para lograr objetivos de salud o estéticos. De hecho, si las hacemos al 80% de forma constante, es mucho más probable que los resultados aparezcan y se mantengan en el tiempo.

3. CONOCIMIENTOS BÁSICOS DE NUTRICIÓN Y EJERCICIO

¿Tendría sentido aprender a cocinar leyendo un libro sobre recetas con nitrógeno líquido? Obviamente no. Sin embargo, muchíííísima gente hace eso mismo con su nutrición: empiezan la casa por el tejado ¡¡y ni siquiera tienen una parcela!!. En relación a esto, te doy 2 consejos de oro:

  • No malgastes tu energía centrándote en aspectos secundarios: ¿cuántas comidas hago al día? ¿qué como después de entrenar? ¿son buenos los hidratos por la noche? ¿me tomo un suplemento de creatina para el gym? Nada de esto va a tener un impacto relevante sobre tus resultados, especialmente si estás empezando. Céntrate primero en dominar los básicos de la nutrición y del ejercicio. Cuando lo hagas, será el momento de ir hilando más fino. Pero no antes.
  • No experimentes con protocolos extraños nada más empezar: ni en tu alimentación, ni tu entrenamiento. Créeme, lo que funciona para lograr tu objetivo es bastante básico: no hay secretos ni fórmulas mágicas. Sé que vende más el ayuno intermitente, la dieta cetogénica, la alimentación alcalina o el entrenamiento vikingo. Insisto: si no dominas los básicos, no es momento de hacer experimentos. Además, alguno de estos protocolos sólo tienen sentido para un grupo de personas concreto y otros directamente no sirven para nada y son una pérdida de tiempo.

Resumiendo:

Aplica la “Ley de Pareto”: el 20% de la información te dará el 80% de los resultados, y viceversa.

Aprende los conocimientos básicos sobre nutrición

Aprende los conocimientos básicos sobre entrenamiento

Haz el curso “Vive sano, sin perder el ‘coco'”

4. TEN EN CUENTA TU CONTEXTO

El concepto de contexto se refiere tu entorno y tus circunstancias y características personales.

Cuando hablamos de seguir un estilo de vida saludable, es importante que entiendas que tu forma de hacerlo tiene que ser distinta a la de los demás, porque todos partimos de contextos diferentes.

Lo que quiero que veas es que lo que es “bueno” para otros no tiene porqué serlo para ti. Y, por otro lado, nunca cometas el error de comparar tus resultados con los de otras personas. Recuerda que partís de genéticas y contextos diferentes.

Cada vez que leas cualquier tipo de información en internet o las redes sociales, pregúntate: ¿esto será aplicable a mi contexto? Porque créeme: muchas veces, no lo es. Y esto puede hacer que te frustres innecesariamente o pierdas tu tiempo siguiendo recomendaciones que no son adecuadas para ti.

5. DISFRUTA, CUYONS.

No vas a vivir para siempre, ¿por qué elegir torturarte con un estilo de vida que no te gusta?

Hay mil maneras de llevar un estilo de vida saludable, y tú tienes que encontrar la tuya. Te llevará un tiempo a base de prueba y error, pero cuando lo consigas, te saldrá de forma tan natural que ni te darás cuenta de que estás siguiendo unos hábitos “saludables”. Simplemente es tu forma de vida.

No vas a vivir para siempre, ¿por qué elegir torturarte con un estilo de vida que no te gusta?

Hay mil maneras de llevar un estilo de vida saludable, y tú tienes que encontrar la tuya. Te llevará un tiempo a base de prueba y error, pero cuando lo consigas, te saldrá de forma tan natural que ni te darás cuenta de que estás siguiendo unos hábitos “saludables”. Simplemente es tu forma de vida.

Olvídate de dietas estrictas o rutinas de entrenamiento aburridas. Como digo siempre: ser saludable no es llevar unos hábitos que ni de coña harías para siempre. Todo lo contrario, te tienen que dar satisfacción. Tienes que disfrutarlos. Si no, no tendría ningún sentido.

Al contrario de lo que muchos piensan, no logran ser saludables las personas que tienen más fuerza de voluntad, sino las que directamente no tienen que usarla.

Para llevar un estilo de vida saludable no hay que tener fuerza de voluntad. Hay que elegir libremente un estilo de vida que nos haga felices. 

Permíteme un último consejo…

Aunque ya sabes que necesitarás cambiar tu estilo de vida, eso no significa que tengas que renunciar a las cosas que te gustan para siempre.

La gente se piensa que cuando los nutricionistas hablamos de “cambiar tu estilo de vida para siempre” significa que no podrás comer un trozo de pizza nunca más. En absoluto.

Primero: eres libre de hacer lo que te dé la gana. El “no puedo comer esto” no existe (eso se lo dejamos a la gente que se pone a dieta por 2 semanas ;P). En todo caso, si tienes la mentalidad adecuada, elegirás libremente -sin sentirte obligada en ningún momento- otros alimentos más nutritivos antes que la pizza en la gran mayoría de ocasiones.

Segundo: cualquier alimento tiene lugar en un estilo de vida saludable (sea pizza, helado, o lo que sea). Pero obviamente será lo que comas la menor parte del tiempo.

Es importante que cuando elijas no comer un trozo de pizza no lo sientas como una restricción, sino que lo hagas porque realmente prefieres otra cosa más acorde con tus prioridades. Igual de importante es que cuando decidas comer pizza, lo disfrutes de verdad sin pensar en calorías ni macronutrientes 😉

¡EJERCICIO PRÁCTICO!: ESCRIBE EN LOS COMENTARIOS QUÉ “ESENCIAL” CREES QUE NO ESTÁS APLICANDO, Y QUÉ COSAS PODRÍAS HACER PARA MEJORARLO. ¡TE LEO ABAJO!

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