Cómo el mundo moderno influye en tu ansiedad por la comida

¿Alguna vez has sufrido ansiedad por la comida? Antes de nada, tranquilízate. Tengo una buena noticia, no eres un ‘bicho raro’. Por desgracia, hoy en día comer por ansiedad es un problema demasiado frecuente. Si el problema no está del todo normalizado es porque -obviamente- nadie va alardeando por ahí de que usa la comida como ansiolítico, y aún se puede considerar como un tema tabú. (Esto es como los programas del corazón: nadie los ve, pero tienen todos los récords de audiencia).

Una y otra vez me he preguntado: ¿por qué? ¿por qué ahora todo el mundo tiene ansiedad? ¿por qué muchos con la comida? ¿qué le ha pasado a nuestra generación?

En el post de hoy (parte I) te hablaré de nuestra ‘enemiga’ y de algunas* de sus posibles causas. En la próxima entrega (parte II) vamos a ver qué podemos hacer para enfrentarla y darle una patada en el culo. Digo… ¿coco?

*Digo ‘algunas’ porque no soy ni psicóloga ni experta en el tema. Lo que te describo a continuación son sólo algunos de los factores que pueden contribuir a esa ansiedad.

EL ESTILO DE VIDA MODERNO Y LA ANSIEDAD

Déjame adivinar… ¡Tienes un smartphone! y… ¿a que también tienes un portátil? Bien. Entonces tus probabilidades de pertenecer a la ‘generación ansiosa’ se incrementan de forma considerable.

¿Por qué? ¿Qué tiene que ver tu smartphone con la ansiedad? ¿y con la comida?

  • HAS PERDIDO LA CAPACIDAD DE ‘NO HACER NADA’. Piénsalo: cada vez que tienes un descanso, un ratito aburrido, un viaje en metro/bus, o incluso momentos de estrés o tristeza… ¿qué haces? Revisar el móvil. Actualizas, cotilleas, abres notificaciones, miras tus likes, tus comentarios, tus mensajes de Whatsapp… De algún modo, tu cerebro percibe estas acciones como gratificantes porque le encanta la nueva información y necesita reconocimiento social (ambos son instintos de supervivencia naturales del ser humano). Por tanto, -sin darte cuenta- creas el típico círculo vicioso:
  1. Sentimiento ‘negativo’ (soledad, aburrimiento, estrés…)
  2. Búsqueda de placer instantáneo para huír de ese sentimiento: coges el móvil y empiezas a trapichear (tu cuerpo produce dopamina*).
  3. Gratificación instantánea: nueva información, likes, etc. (tu cuerpo produce endorfinas*: ¡bien! esto te hace sentir mejor.

*Dopamina: neurotransmisor que te motiva a realizar una acción de la cual obtendrás un beneficio

*Endorfinas: estimulan las áreas cerebrales que producen placer por haber realizado una determinada acción.

No has conseguido eliminar esa emoción o sentimiento negativo, pero has conseguido aparcarlo por un rato. Has buscado alivio y confort en tu móvil. Cuando este comportamiento se repite una y otra vez de forma mecánica se convierte en adictivo.

Es aquí cuando pierdes la capacidad de lidiar con tus emociones. Ya no sabes aburrirte, no toleras un mínimo de tristeza, de estrés… Porque te has acostumbrado a huir de ellos y distraerte en lugar de mirarlos a la cara y enfrentarlos.

Con la comida pasa exactamente lo mismo. Es otro mecanismo más para evitar cualquier situación que no sea motivante, feliz o maravillosa. No quieres nada ‘malo’ en tu vida, por tanto recurres a la comida (accesible, barata y gratificante) para que venga a salvarte.

Tú has elegido la comida de igual modo que otras personas eligen otra vía de escape más o menos saludables o peligrosas: el juego, el alcohol, las drogas, los videojuegos, etc. El problema de fondo es el mismo.

El Mindfullness, la meditación o el yoga no están de moda por casualidad. Te enseñan precisamente a parar y ‘no hacer nada’, centrarte en tí y tu respiración, a aceptar tus emociones (negativas o positivas) en lugar de rechazarlas o evitarlas. En resúmen, te enseñan a estar contigo misma, sin más distracciones.

Prueba a estar sentada en tu habitación por 15 minutos sin hacer absolutamente nada. Es más difícil de lo que parece, ¡créeme!.


Como diría Merlí (Netflix) somos la ‘generación agilipollada’.
  • COMPARAS TU TRASTERO CON LA FACHADA DE LOS DEMÁS. (Esta frase tan molona no es mía, es de un psicólogo). Tus redes sociales no paran de mostrarte como todo el mundo en Instagram parece estar teniendo EL MEJOR DÍA DE SUS MALDITAS VIDAS mientras tú estás sola y aburrida en tu casa viendo la tele con el gato. Tienes una percepción totalmente equivocada de la realidad y de las personas a las que sigues. Aunque no te lo creas, la mayoría de personas fitness tan perfectas a las que tienes idealizadas también se pegan atracones, también tienen problemas y días de mierda. Pero obviamente no suben un stories para contártelo.

Es un error comparar tu realidad con la que te enseñan los demás por redes sociales. Siempre vas a salir perdiendo, y acabarás -erróneamente- frustrada.

El hecho de visualizar tanta perfección y felicidad a diario te crea ansiedad porque te hacen sentirte mal por sentirte mal. Repito: el hecho de sentirte mal te hace sentir más mal aún porque no entras dentro de los estándares Mr.Wonderful de Instagram. Todo el mundo es feliz y perfecto menos tú (o eso crees, porque comparas su fachada con tu trastero).

¿Recuerdas lo que tiendes a hacer cuando te sientes MAL? Buscar placer para apagar ese sentimiento. Hola móvil, hola comida.

MI HISTORIA PERSONAL

En mi caso, he tenido una buena racha de años bastante difíciles en mi vida. Había terminado una carrera que no me gustaba (entre otros problemas que me guardo para mí, y que arrastré durante años) y estaba más perdida que un pulpo en el desierto: no sabía qué hacer o a dónde ir. No tenía objetivos, motivaciones ni nada que me diera ganas de levantarme por las mañanas. Iba deambulando por ahí como un alma deprimida y esto afectó negativamente al resto de campos en mi vida. Era un círculo vicioso del que no conseguía salir. (Por cierto, mucha gente pensaba que yo era súper feliz en esa época porque me decían que sonreía mucho en mis fotos de Facebook…).

Por mi pasado de “chica de las dietas” supongo que decidí utilizar la comida como “premio de consolación” y acudía a ella cada vez que tenía el mínimo sentimiento negativo.

Esto me hizo perder por completo mi capacidad para luchar por las cosas y  enfrentarme cara a cara a los problemas. Me convertí en una persona débil, hipersensible y cobarde incapaz de enfrentarse a la mínima adversidad.

CONCLUSIONES

  • Hay mil factores que pueden provocar la ansiedad. Tu ‘aparatito inteligente’ y sus redes sociales es uno de ellos.
  • Tu smartphone te conecta al mundo virtual y feliz de Mr.Wonderful, pero te desconecta de ti misma y tu realidad. Quizá seas la reina del la fiesta  en el mundo virtual, pero se te ha olvidado vivir la vida real: con sus problemas, sus días de mierda y sus partes negativas.
  • La comida no es más que un mecanismo que utilizas para combatir tu baja tolerancia a situaciones negativas y la insatisfacción que te provoca no tener el éxito o la felicidad (ficticia) que otros aparentan tener el 100% del tiempo en sus redes sociales.

En la próxima entrega intentaré darte algún consejo para combatir esta ansiedad que -permíteme que insista- es un problema totalmente normal por el que no te tienes que sentir avergonzada.

¿Se te ocurre algún otro motivo que pueda causar ansiedad por la comida? Si es así, cuéntamelo en comentarios abajo 🙂 .

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Coco besis <3

Fuentes que me inspiraron para la redacción de este post

Peligros de las Redes Sociales, Adicción a la Información y Necesidad de Aprobación
https://www.fitnessrevolucionario.com/2017/12/21/peligro-redes-sociales/

Simon Sinek: The dangers of social media.

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