¿Por qué es tan difícil adelgazar? (II): Comer menos nunca funciona

Aquí va el segundo post de la serie ‘¿Por qué es tan difícil adelgazar?’ La semana pasada te hablé de cómo nuestro ambiente obesogénico nos lo pone muy difícil para llevar una vida saludable. Pero ahora vamos a hablar de factores que dependen de ti. Empecemos hablando de por qué comer menos es una estrategia abocada al fracaso.

Aún recuerdo las primeras veces que me ponía a dieta. Solía coincidir -como no- con la llegada del verano. Tenía unos kilos de más y la operación bikini llamaba a mi puerta. Esto era lo que hacía para adelgazar lo antes posible:

-Nada de bollería industrial. Ni helados, ni napolitanas de jamón y queso ni gofres que me gustaba tanto comer por el verano.

-Cambiar todos los alimentos que tomaba por su versión light o desnatada (yogures desnatados, quesitos light, mermelada light, ‘ligeresa’, pan integral, refrescos light…)

-Cenar 4 lonchas de pavo con queso fresco 0%  y yogur desnatado

-Reducir porciones en general

-Ir al gimnasio y hacer de 45 min a 2 h. de elíptica, bici estática o cinta de correr

El resultado: conseguía adelgazar algún kilo, me moría de hambre y me sentía la más miserable del mundo sufriendo por no poder disfrutar de la comida. Al cabo de unas 2 ó 3 semanas, acababa mi dieta y volvía a mis queridos gofres.

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Normal que la palabra dieta nos aterre.

Creo que esto es lo que hace mucha gente para perder peso: pasarse a los productos light/desnatados, comer menos de lo mismo (de todo pero ‘con moderación’) y sacrificar la cena como si ésta fuera la culpable de todos nuestros males.

En cuanto al ejercicio, las mujeres pecamos bastante de limitarnos a hacer horas de cardio en una máquina, olvidándonos de otros ejercicios corporales muy importantes para mejorar nuestro físico, pero eso es otro tema.

A continuación te voy a explicar 3 razones por las cuales limitarse a comer menos no es una buena forma de adelgazar. 

1. Estás comiendo menos… Pero de lo mismo.

Si todos nos alimentáramos de alimentos saludables (entendidos como comida de verdad), dudo que hubiera muchos casos de sobrepeso en nuestra sociedad. ¿Conoces a alguien que se de un atracón de ensaladas? ¿O que coma demasiado salmón? ¿O que abuse de su plato de lentejas? Yo no conozco muchos casos, la verdad… Sin embargo, ¿cuánta gente hay que abusa del pan y lo come 5 veces al día? ¿cuánta gente es adicta al chocolate? ¿cuántas galletas podemos comernos en una sentada? ¿Quién no quiere repetir cuando se trata de un plato de pasta con queso?

Quizá esto de los michelines no sea un problema de cantidad, sino de calidad.

Quizá nuestro problema no es que comamos mucho, es que comemos mal.

No quiero decir que no se pueda engordar a base de alimentos saludables, pero es mucho menos probable y ese no parece ser el problema en nuestra sociedad. 

Cuando una persona con una mala alimentación se limita a reducir cantidades, probablemente pierda peso a corto plazo. Pues claro, está reduciendo las calorías que ingiere. Si antes te comías un bocadillo de jamón y queso para cenar y ahora te comes medio, estás reduciendo tus calorías diarias. Pero… ¿cuánto durarás haciendo esto? Dures lo que dures, cuando vuelvas a tu alimentación de siempre volverás a recuperar tu peso y probablemente un poco más. El famoso y odiado efecto rebote.

2. Sólo tienes en cuenta las calorías

Es muy común entre personas que quieren adelgazar poner toda su atención en las calorías y empezar a escoger los alimentos que consumen en función de éstas.

“Este yogur tiene 74 calorías y éste otro 34, sin duda me quedo con el último”

“Las nueces tienen muchas calorías… Mejor me tomo una tortita de arroz para merendar”

“¿Un pan bajo en calorías? ¡Genial! Voy a hacerme un bocadillo con esto”

“Ya no hago la mayonesa en casa, compro la Ligeresa que engorda menos”

Decisiones como éstas tienen consecuencias desastrosas para nuestra salud:

-Empezamos a darle más importancia a las calorías que a los alimentos que comemos

-Nos olvidamos de que no todas las calorías son iguales

-La mayoría -sino todos- los productos que se venden como ‘light’, ‘ligero’, o ‘bajo en grasas/kcal’ no son más que ultraprocesados con cero valor nutritivo.

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Cuando la mona viste de seda, mona se queda. Estos productos ‘light’ NO son saludables.

Somos capaces de sustituir un plátano por una porquería baja en calorías porque pensamos que ‘engorda menos’.

Por tanto, volvemos al problema de antes. Si nos alimentamos a base de estos productos estaremos reduciendo nuestras calorías diarias, pero seguiremos comiendo mal y seguiremos nutriéndonos de una forma incorrecta. Estaremos cansados, pasaremos hambre y volveremos a abandonar. Es el círculo vicioso, la pescadilla que se muerde la cola.

3. No te estás educando, sigues sin saber comer

Lo único que vas a aprender basando tus elecciones alimentarias en función de las calorías es mejorar tus habilidades de cálculo matemático y aprenderte qué alimentos tienen más o menos calorías. Esto está muy bien, pero… Sigues sin saber comer bien.

¿Sabes qué alimentos te aportan más fibra?

¿Sabes cuáles son los alimentos que más te sacian?

¿Sabes qué función tienen en tu cuerpo las proteínas, las grasas o los carbohidratos?

¿Sabrías distinguir cuándo un alimento es nutritivo y cuando aporta ‘calorías vacías’?

¿Sabes que ciertos alimentos afectan de forma muy negativa tus hormonas?

Efectivamente, la nutrición es más, mucho más que calorías.

Puedes ser un experto/a en identificar las calorías de los alimentos, pero eso no va a hacer que tu salud o tu cuerpo mejoren a largo plazo. Aprender a comer saludable, sí.

Conclusiones

  • Como diría un amigo mío, ‘comer menos’ para adelgazar es muy 2005. Esta estrategia por sí sola nunca funciona y el resultado siempre es el mismo: efecto rebote y frustración.
  • Las calorías importan. Da igual que te alimentes a base de alimentos saludables o no, si estás ingiriendo un exceso de calorías vas a acumular grasa sí o sí. Sin embargo, escoger los alimentos fijándonos únicamente en sus calorías es un error. Los supermercados están llenos de productos bajos en calorías que son basura alimentaria y no mejorarán tu salud ni te ayudarán a perder peso a la larga.
  • Aprender a comer es más importante que aprender a contar calorías. Es el mejor consejo que te puedo dar en mis 10 años de experiencia con distintas dietas. En serio, si no quieres estar toda tu vida con dietas o poner en riesgo tu salud, necesitas educarte en nutrición. No hace falta que hagas un máster, pero si necesitas tener una mínima idea de qué te estás metiendo en el cuerpo todos los días de tu vida. Primero aprende a comer, luego ya tendrás tiempo de ajustar las calorías.

Para ello, te voy a enseñar una serie de blogs sobre nutrición (algunos también de fitness) donde podrás aclarar prácticamente todas esas dudas que surgen cuando queremos comer saludable. Otra opción es que acudas a un nutricionista si quieres algo más personalizado, eso ya es cosa tuya.

También puedes empezar leyendo este post que escribí hace poco sobre qué es la comida real.

Fitness Revolucionario: este blog es una auténtica mina de oro. Desmonta todos los mitos que se forman en torno a la nutrición (y el fitness) y te romperá todos los esquemas. Para desaprender y aprender. Una pasada.

Mi Dieta Cojea: blog de Aitor Sánchez (dietista-nutricionista). Aclara todas las dudas que puedas tener sobre nutrición. Muy buena y bien explicada toda la información, de lo mejor que te puedes encontrar.

Realfooding: el blog de Carlos Ríos, también dietista-nutricionista y divulgador del concepto de ‘comida real’.

Tu Vida Sin Dietas: Un blog práctico. Sobre nutrición y fitness, pero Jose también habla de algo que me parece súper importante hoy en día: psicología, emociones, ansiedad… Relacionados con la comida.

Si eres vegano/a o vegetariano/a, te aconsejo el blog de Dime Qué Comes, más información de calidad para una dieta saludable sin alimentos de origen animal.

Algunos tienen sus diferencias entre ellos, por eso te recomiendo que los leas, aprendas, y a partir de ahí saques tus propias conclusiones. Hay muchos más blogs y profesionales de la salud interesantes, pero con éstos da más que para empezar.

En serio, una vez tengas una mínima base de conocimientos sobre nutrición, tendrás criterio suficiente para filtrar la cantidad de chorradas/mentiras que se leen o se escuchan por la radio o televisión. 

Espero que este post te haya abierto un poco los ojos y te haya ayudado. Si es así, compártelo en redes sociales y ayúdame a difundirlo! 🙂

Disclaimer: No soy nutricionista y todo el contenido de este post está basado únicamente en mi opinión y experiencia personal. Todo mi conocimiento sobre nutrición lo he aprendido de forma autodidacta leyendo y siguiendo a profesionales de la salud que están actualizados y no tienen conflictos de interés con la industria alimentaria o farmacéutica (porque de éstos hay unos cuántos…)

 

 

 

2 comments

    1. Helena E. Baez
    2. 6 meses ago
    3. Responder

    no es que sea complicado, es facil si uno se mentaliza en cambiar el habito alimenticio y una rutina mas o menos estructurada. genial blog de salud culinaria ♥ los chicos de la hermandad blanca y yo aqui en valencia, enviamos bendiciones chicos, gran blog. besitos

      1. martasan23
      2. 6 meses ago
      3. Responder

      Supongo que para cada persona es diferente. Cada cual tiene un motivo por el que está en sobrepeso (poco conocimiento sobre nutrición, motivos personales, emocionales, etc.) Dependiendo de esto la pérdida de peso será más o menos difícil… Lo que está claro es que nuestro entorno no ayuda.
      Muchísimas gracias por tus palabras, un abrazo!

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