Comida y fuerza de voluntad. ¿Cuándo somos más débiles?

Esta mañana de Domingo me desperté con un ruido terrible. PUM PUM PUM PUM. Era un martillo. Un maldito martillo cuyo ruido resonaba en mi cabeza a las 9 de la mañana. Teníamos obras en mi casa. No quería empezar el día cabreada, así que no lo dudé y salí corriendo por la puerta a buscar un sitio relajado donde tomarme mi café mañanero, yo solita. Lo mejor es que me senté justo delante de la barra donde estaban expuestas TODA CLASE DE TENTACIONES: bombas de dulce de leche, croissants rellenos de chocolate, brownies, palmeras, napolitanas… Oh. My God.

Me senté durante una hora a leer con mi café solo delante de esa barra y la verdad es que no me costó absolutamente nada resistir ante la tentación. Sí, en todo ese tiempo les eché unas miraditas a esos maravillosos dulces, pero me fue sorprendentemente fácil no pedir ninguno de ellos.

Con esta historia no quiero contarte mi vida. Quiero contarte el por qué no caí en la tentación, y los factores que influyeron en mi ‘buena conducta’. Estoy segura de que -sino todos- alguno puede ayudarte y lo podrás utilizar en tu favor para aplicarlo en tu vida diaria.

En el post anterior te hablaba sobre no depender únicamente de tu fuerza de voluntad para llevar una vida saludable. No es una herramienta fuerte. Sin embargo, existen estrategias para sacarle el máximo partido y beneficiarnos de ella para ayudarnos en el camino. Veamos cómo.

¿Qué factores influyen en tu fuerza de voluntad?

LA HORA DEL DÍA

Tu fuerza de voluntad funciona exactamente igual que la batería de tu móvil: la dejas por la noche cargando. Al principio del día, está llena. A medida que van pasando las horas, va bajando. Cuanto más la usas, más se agota.

La historia que te acabo de contar sucedió a primera hora de la mañana. Mi ‘batería’ estaba al 100%. Me levanté de buen humor y dispuesta a tener un día saludable (después de haber pecado un poquillo el sábado). ¿Iba a tirar mi propósito de día saludable a la basura nada más empezar el día? ¡NO! Estaba muy fuerte, mi fuerza de voluntad por la mañana es de acero. Por tanto, a pesar de la pintaza de ese croissant de chocolate, y de que todo el mundo a mi alrededor estaba atiborrándose a azúcar, yo me mantuve firme ante mi decisión.

Ahora bien,

-Si alguien me estuviese ofreciendo dicho croissant cada 2 horas durante todo el día, probablemente hubiera caído.

-Si hubiera tenido un día terrible y agotador, probablemente al llegar la noche hubiera caído.

Conclusión:

A primera hora de la mañana estamos muy frescos, dispuestos a empezar el día con buen pie. Por ello debemos aprovechar este momento para hacer las cosas que más fuerza de voluntad requieren, y que realmente nos importan.

Ejemplos:

  • Si desayunas, elige alimentos saludables y saciantes (huevos, avena, queso, aguacate, frutas, frutos secos, yogur natural…) y evita a toda costa tostadas de pan bimbo con mermelada, bollería, colacao/nesquik… Esto te ayudará a menzalizarte y a que continúes por el buen camino el resto del día.
  • Si te has pasado el día en el trabajo/universidad, has ido a la compra, hecho un montón de recados, ido a clase de inglés, etc… Lo último que te apetecerá al final del día es irte al gimnasio o ponerte a hacer ejercicio en casa. ¡EL SOFÁ TE LLAMA! Quizá es una buena idea hacer una sesión de ejercicio antes de todo eso, y no dejarlo siempre para el final con el riesgo de acabar no haciendo nada.
  • Tampoco tendrás ganas de ponerte a cocinar. Invierte 10-20 minutos por la mañana en hacerte una cena saludable y así tenerla lista para cuando llegues a casa por la noche. Ya no tendrás que utilizar tu fuerza de voluntad.
Rise and shine! (Levántate y brilla)

Esto son sólo ejemplos, pero debes quedarte con esta idea: al principio del día, aprovecha para hacer buenas elecciones que condicionen el resto de tu día. Esto lo puedes aplicar a cualquier ámbito de tu vida, no sólo a la comida.

LA SACIEDAD

La saciedad es una de nuestras mejores amigas para evitar hacer malas elecciones. Aunque es verdad que en nuestro estómago siempre hay hueco para un dulce, cuanto más saciado/a estés, menos probabilidades tendrás de caer.

En mi caso, no tengo hambre por la mañana, por tanto el haber estado en esa cafetería con el estómago vacío no suponía ningún problema para mí. Pero si no eres como yo, no se te ocurra hacer lo mismo y sentarte delante de un montón de azúcar y grasa mientras estás hambriento. Como te acabo de comentar, desayuna algo saciante y una vez tengas el estómago lleno, ese bollito de chocolate ya no te apetecerá tanto.

Desayuno saludable y saciante

LA DISTRACCIÓN

Estar distraído es lo contrario de estar aburrido. Y, ¿qué hacemos el 80% de las veces cuando estamos aburridos? ¡COMER! ¡Visita a la nevera! ¡Y luego a la despensa! Nunca falla. Te lo confieso,  el aburrimiento es mi MAYOR ENEMIGO. Porque da igual que no tenga hambre, si estoy aburrida, empiezo a pensar en comer aunque no toque. Por eso es importante conocernos y llenar nuestro tiempo con actividades productivas.

                                                               Mi vida en una imagen.

¿Recuerdas que me había llevado un libro conmigo? Mi mente estaba concentrada en leer ese libro, y nada más. Si hubiera estado sentada una hora sin hacer nada, mirando a ese croissant, pues hubiera sido más probable que me lo acabara zampando. Por suerte, estaba haciendo algo que me gustaba y dicho croissant pasó a un plano secundario.

RESUMIENDO…

  1. Tu fuerza de voluntad es mucho más fuerte durante el día. Aprovéchate de esa ventaja para hacer buenas elecciones. No dejes para el final del día las cosas más importantes.
  2. Asegúrate de escoger alimentos saludables que te sacien. Nada peor que una barriga hambrienta para combatir las tentaciones.
  3. Mantente distraído/a. Haz que la comida ocupe un plano secundario en tu vida.

Esto es todo queridos. Espero haberte dado alguna herramienta útil para combatir nuestro duro entorno obesogénico de vagancia y comida deliciosamente insana. Pero en esta vida todo aquello que merece la pena conseguir requiere un esfuerzo. Requiere ser diferente. Requiere luchar contra tu entorno. ¡Coco a poco!

 

 

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